Un Campo de Tulipanes
Un campo de tulipanes para Jahely

_hija que es lo que más quieres en la vida?

_Quiero un campo de tulipanes rosados para mi sola

_ eso es lo más feliz te haría?

_ si, miles de tulipanes en el jardín, tulipanes de todos los colores, recibiéndome cada mañana!

_ Algún día papa te comprara miles de tulipanes….

Los años ya han pasado y desde esa promesa siempre aparece un tulipán en la puerta de su habitación con una nota que dice algún día formare un campo. Aunque era de esperarse que una  casona perdiera su encanto después de 13 años, Jahely había florecido dentro de ella, haciendo olvidar el deterioro que había sufrido desde la muerte de su padre. Traía un aire nuevo a la vieja casa con grandes pasillo y arcos blancos, recorría la casa abriendo los ventanales de par en par dejando que entrara la luz a cada rincón de ella, cosa que hacía cada mañana antes de partir al pueblo.

 _Señorita, creo que no es necesario que lo haga usted, para eso estoy yo _dijo anna, que era la encargada de los cuidados de la casa .

_ no se preocupe señora , hacer esto cada mañana me llena de energía para partir a estudiar.

_su padre no querría que hiciera esto, para eso me puso aquí a mi, para que usted se criara como una muchacha de sociedad.

_ Pero mi padre no está _ dijo caminando hacia las escaleras. Subió hasta el descanso, abrió unas grandes cortinas que dejaban ver el hermoso paisaje de miles de campos verdes.

_Algún día todos esos campos estarán repletos de tulipanes Anna, papa lo prometió y sé que lo cumplirá.

Su padre había hecho una fortuna en vida, cosa que la había dejado muy bien posicionada en la sociedad y con una herencia que le alcanzaría para poder mantenerse y pagar a los empleados de por vida , pero después de tanto tiempo apenas y podían cubrirse sin escasees todos los caprichos que su padre había dejado por escrito que se hicieran después de la muerte, uno de ellos era poner una gran cantidad de tulipanes cuando las condiciones fueran perfectas para esto.

_Señorita, ya es muy tarde para la escuela,_ dijo anna al ver como Jahely contemplaba el paisaje por la ventana.

_la escuela es verdad, nos vemos en la noche anna

_la estaré esperando señorita.

Jahely camino hasta la escuela, con la felicidad que la caracterizaba, era conocida por el pueblo y saludaba a todos al pasar, la escuela era un edificio grande donde todos los jóvenes acudían, Jahely se estaba preparando para ser maestra de niños pequeños, las horas en la escuela eran tediosas y a veces aburridas pero sabía que tenía que terminar la escuela se lo había prometido a su padre. La escuela terminaba y ella tenía que trabajar  cuidando a 3 pequeños niños, decía que era por gusto pero la realidad era que necesitaban ese dinero para algunos gastos en la casona. Camino hasta el edificio donde Vivian los niños subió las escaleras y toco la puerta. Pero esta vez no le abrió la señora si no un apuesto muchacho alto con grandes ojos marrón y pelo castaño, No era un galán pero tenía un aire de príncipe que cautiva a cualquier mirada. Su complexión delgada hacia que el traje que portara le quedara muy bien.

_ Debes de ser la niñera? , los niños llevan rato hablando de ti.

_ Donde está la señora?_ dijo  mirando por los lados del joven.

_ Salió más temprano hoy, porque estaba yo, pero me dijo que te abriera cuando llegaras.

_ Está bien _ cuando dijo eso un niño salió corriendo y abrazo a Jahely por las piernas.

Pasa rápido, vamos a jugar al parque. _ dijo el niño jalándola hacia adentro y allí fue cuando descubrió los grandes ojos color café, se sintió desconcertada , eran enormes y eran muy expresivos. 

Hacía más de 10 años que no lo veía, y cuando me encontré con sus ojos fue como la primera vez que lo vi.  

-¿Qué haces aquí? –pregunto.

-Trabajo aquí. –conteste, fue como si el aire se me hubiera ido, todo me daba vueltas.

-hola - dijo el sonriendo - hacia demasiado tiempo que no te miraba, ¿quiere venir conmigo hoy? – no sabía que pensar, ver sus enormes ojos café de nuevo era un gran shock ,no podía pensar en nada, solo podía verlo con los ojos muy abiertos,  - ¿Qué pasa? Parece que has visto un fantasma. 

-Estuviste como muerto, todo este tiempo.

 Solo sonrió, con esa sonrisa de que no la había pasado bien todos estos años.

-Vas a venir- quise dar un paso – ¿Que acaso no confías en mi?- entonces camine hacia su gran moto, y tome la mano que me ofrecía, es posiblemente lo más loco que hare en toda mi vida.